MANIFIESTO 

Somos un colectivo de mujeres residentes en Granada, reunidas con el objetivo de luchar contra toda forma de violencia que se ejerza de manera sistemática contra las mujeres. Nos definimos como feministas radicales porque analizamos esta violencia desde su raíz. Esta raíz es la jerarquía sexual que condena al sexo femenino a una posición subordinada en la sociedad. Asimismo, somos abolicionistas. Exigimos que se respete tanto el sujeto político del feminismo — las mujeres — como su agenda política. Nuestros focos de lucha se pueden resumir en:

Abolición de la explotación sexual: prostitución y pornografía. No consideramos que la prostitución sea un trabajo sino una forma de explotación de las mujeres, ya que en España, 9 de cada 10 mujeres son prostituidas contra su voluntad, según la ONG ANESVAD. El 80% de la trata mundial se realiza con fines de explotación sexual y, de ese porcentaje, más del 90% de las víctimas son mujeres y niñas.


Además, la pornografía — en todos sus ambitos y formas — contribuye a erotizar el sufrimiento de la mujer, a objetivizar nuestros cuerpos, a normalizar la violencia ejercida contra las mujeres, a reafirmar la idea patriarcal de que nuestro deseo no importa. Consideramos fundamental una educación sexoafectiva que deje de subordinar a las mujeres, que elimine la concepción coito y falocentrista de las relaciones sexuales, y que visibilice el deseo femenino.

Abolición de la explotación reproductiva. La explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres fue el origen de la esclavitud y, posteriormente, del patriarcado. No hablamos de «vientres de alquiler» ni de «donación de óvulos» porque no consideramos que se puedan «alquilar» partes de una persona. La gestación es un proceso que compromete todo el ser de la mujer.


En cuanto a la «donación de óvulos», la existencia de una transacción económica es la prueba más evidente de que la extirpación de gametos femeninos no es ni un acto altruista ni una donación. De hecho, no es más que el fruto de la situación precaria de muchas mujeres jóvenes.

 

A esto hemos de añadirle las mafias que hay detrás de este negocio y que explotan a mujeres gestantes en «granjas humanas».


Asimismo, condenamos la violencia obstétrica que sufren las mujeres antes, durante y después del parto.

Abolición del género. Consideramos que el género es una herramienta patriarcal a través de la cual se les asignan unos valores, necesidades, roles, comportamientos y caracteres a las personas en función de su sexo. Esto contribuye a la subordinación social de la mujer; y es por ello por lo que creemos que no debemos proteger el género con leyes, sino abolirlo. 

Además de abogar por la abolición de los aspectos mencionados, nuestra línea de pensamiento abarca también las siguientes ideas:

 

+ La violencia machista es una violencia específica que sufrimos las mujeres por ser mujeres, y que se perpetra a través del género. Es por esto que creemos fundamental un trabajo desde los órganos del gobierno para luchar de manera activa y efectiva contra esta violencia. 
 

+ Consideramos que hay que priorizar a otras mujeres, por lo que hemos establecido este espacio como no mixto, siendo por y para mujeres. Analizamos  la construcción del deseo y cuestionamos la heterosexualidad obligatoria.
 

+ Consideramos que el laicismo es clave en la liberación de las mujeres, pues todas las religiones son patriarcales y opresivas.
 

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